Jitomate mexicano busca abrir mercado canadiense

Nueva ruta para el jitomate mexicano

En el contexto actual, el jitomate mexicano está siendo afectado por una medida arancelaria impuesta por Estados Unidos que gravó sus importaciones con un 17%. Esta situación ha obligado a que el sector productivo sea impulsado a buscar alternativas, siendo el mercado canadiense la opción que más posibilidades ofrece para mantener el dinamismo económico del ramo.


Recomendado ↓


Impacto del arancel en el jitomate mexicano

El impuesto aplicado por Estados Unidos ha generado un daño considerable a la industria, que exporta anualmente más de 2,800 millones de dólares, dependiendo en un 90% del mercado estadounidense. Se ha señalado que esta medida no solo representa una barrera comercial, sino que también pone en evidencia la alta dependencia de un solo mercado para la venta del jitomate.

Canadá como opción viable para el jitomate mexicano

Ante esta realidad, el mercado canadiense se ha identificado como una oportunidad para redirigir las exportaciones. Actualmente, la participación del jitomate mexicano en Canadá es apenas del 0.3% del total exportado. Sin embargo, con una demanda anual de cerca de 780,000 toneladas y un comercio ya beneficiado por el T-MEC, se vislumbra una expansión real para el producto mexicano.

Logística y nuevos corredores para el jitomate

Una clave fundamental para este cambio ha sido la implementación de una línea ferroviaria intermodal refrigerada que conecta México, Estados Unidos y Canadá. Este corredor permite el traslado seguro y eficiente de productos perecederos como el jitomate, eliminando procesos complejos y reduciendo costos. Así, la barrera logística histórica ha sido eliminada, abriendo paso a una estrategia nacional para fortalecer esta ruta.


Por sí te lo perdiste ↓


Propuestas para potenciar el mercado canadiense

Se ha recomendado que las autoridades mexicanas lideren misiones comerciales para vincular a productores con supermercados y distribuidores canadienses. Además, se sugiere que los exportadores negocien con operadores ferroviarios la creación de hubs logísticos y condiciones preferenciales, mientras que la banca de desarrollo apoye con financiamiento para adecuar procesos a las nuevas demandas.